
El punto de inflexión para la recuperación microbiológica de la ría de Ferrol que el presidente de Augas de Galicia, Francisco Menéndez, situó en el presente año no se acompañará, de momento, de la realización de dragados parciales, una vieja demanda de las cofradías de pescadores de Ferrol y Barallobre.
El Ministerio de Medio Ambiente acaba de rechazar hacer uno en la ensenada de A Malata, como se pedía en las alegaciones presentadas al estudio informativo de la conexión ferroviaria con el puerto exterior de Caneliñas, que contempla, como se sabe, la construcción de un viaducto de 300 metros entre el muelle del carbón y A Graña.
Por su parte, Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas recuerda que \“o primeiro é a posta en marcha dos sistemas de saneamento\”. Señala que la EDAR sur entrará en funcionamento \“en moi breve prazo de tempo\” y la norte lo hará \“paulatinamente entre finais de 2013 e 2015, a medida que a obra de acondicionamento do colector vaia avanzando dende a enseada da Malata ata o fondo da ría\”. Estos trabajos, subraya el departamento de Agustín Hernández, \“marcan o inicio da recuperación\” y pone de ejemplo la ría de O Burgo, donde primero se completó el saneamiento para ahora afrontar el problema de los lodos.
La secuencia parece lógica, y así lo confirman los biólogos. \“Sería absurdo dragar mentres se segue vertendo augas residuais\”, explica el del pósito de Barallobre, Joám Luís Ferreiro, quien, no obstante, reclama que se comience a planificar esas actuaciones \“para evitar o do Burgo, no que acabarán pasando varios anos entre o saneamento e a retirada dos lodos\”. Ferreiro recuerda que el colector no estará concluido antes de 2018. \“Ímonos poñer xa na década próxima\”, pronostica.
Cierto es que la entrada en funcionamiento de las EDAR sur y norte permitirá comenzar a poner coto al principal problema con el que se encuentra la ría, los vertidos de aguas residuales, pero, a diferencia de lo que se opina en Augas de Galicia, los beneficiosos efectos de dicha infraestructura no serán inmediatos. Según el director de la Estación de Bioloxía Mariña de A Graña, Victoriano Urgorri, habrán de pasar unos cinco años hasta que empiece a constatarse una mejoría de la calidad de las aguas.
Las ingentes cantidades de materia orgánica depositada en los fondos de la ría, con zonas que tienen capas de varios metros, y, sobre todo, las barreras físicas que se han ido levantando en las últimas décadas, ralentizarán la mejoría de la ría, que no solo afecta a la actividad marisquera, sino también a la salud pública y a la imagen de ciudad, como recuerda Ferreiro. \“Primeiro, por nós, que vivimos aquí, pero tamén polos que veñen de fóra, que impresión levarán con este cheiro insoportable?\”.
El homólogo de Ferreiro en la cofradía de Ferrol, Félix Cerqueira, incide en el daño que las infraestructuras han hecho a la ría, \“agravando o enfangamento e a colmatación dalgunhas zonas\”, apunta. Para Urgorri, la clave, además de la escasa o nula sensibilidad medioambiental pese a la ingente literatura legal que existe, es que estas obras, como los puentes del tren y As Pías, el espigón de Caranza o del puerto exterior, modificaron la hidrodinámica y variaron la renovación de las aguas.
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Los dragados son, pues, una alternativa deseable pero con grandes dificultades de ejecución por su elevado coste. Ferreiro, no obstante, cree que, con voluntad política, sería factible una vez cesen los vertidos. Para ello pone un ejemplo, el de la bahía de Portmán, en Murcia, donde el Ministerio de Medio Ambiente invertirá cerca de 80 millones de euros para la recuperación de la zona tal como era antes de los estragos provocados por la explotación minera. \“E alí non hai actividade marisqueira\”, dice el biólogo de Barallobre.
A falta de grandes soluciones –se ha hablado incluso de cubrir el fondo con exceso de fango con una capa de geotextil para depositar arena sobre ella–, Félix Cerqueira defiende una alternativa con ventajas para el sector marisquero y también sociales: los trabajos de regeneración. \“Deste xeito poderíase compensar o agravio que a baixa calidade microbiolóxica das augas da ría ten suposto para os profesionais do mar\”.




















