
El presidente de la SEPI, Ramón Aguirre, y el de Navantia, José Manuel Revuelta, han tardado un año en hacer el diagnóstico y dar su medicina al sector naval público español. Sufre de una falta de competitividad, aseguran, porque no es capaz de producir un buque militar a precios de mercado. Así lo explicó hace unos días Revuelta en una entrevista al diario ABC, en referencia al concurso perdido en Noruega, el mismo día que Aguirre afirmaba en el Congreso que los competidores de Navantia en el mercado internacional producen un 15% más barato.
Semejante estocada al \“referente mundial en diseño, construcción e integración de buques militares de alto contenido tecnológico\”, como se define la propia compañía pública en sus comunicados, merece una detenida reflexión. Navantia fue competitiva para hacerse en 2007 con los contratos de Australia, por ejemplo, una operación récord en la historia de las exportaciones españolas y que ganó frente a la oferta estadounidense. ¿Qué ha cambiado desde entonces?
La competitividad es un concepto en el que participan dos factores: precio y calidad. En el primero se centraron los responsables de la compañía para justificar el recorte de retribuciones que se quiere aplicar a la plantilla. El argumento es rebatido por Ignacio Naveiras, presidente del comité intercentros de Navantia, aludiendo a las cifras de la propia compañía: los gastos de personal fueron en 2012 un 9,3% inferiores a los de 2010 y se situaron, además, un 4,38% por debajo de los de 2008, inmediatamente después de haber sido competitivos en Australia. Es así, recuerda Naveiras, por la congelación salarial y el recorte de la paga extra y diversos pluses y complementos.
Frente a la disminución de la masa salarial se sitúa, comparando de nuevo el ejercicio de 2012 con el de 2010, una caída del 74,99% en la cifra de ventas; del 147,46% en los resultados de explotación y del 69,99% en los resultados finales del grupo. \“Es justamente en la parcela de responsabilidad de los gestores donde no se está dando la talla\”, señala Ignacio Naveiras.
Tampoco es cierto que los trabajadores de Navantia cobren más que los de las empresas competidoras. \“En el concurso noruego del buque logístico siguen en la lista corta astilleros europeos con salarios superiores a los españoles\”, dice el representante sindical, que lamenta particularmente que en dicha licitación \“no se haya sabido explotar la relación de confianza forjada en el programa de las fragatas\”.
También rechaza el argumento de los salarios el profesor de Economía de la Empresa de la Politécnica Superior Ramón Yáñez, impulsor de la iniciativa Rumbo 21 sobre el sector naval, que apunta que falta precisión en la afirmación de Aguirre sobre la competencia de los astilleros asiáticos –según dijo el presidente de la SEPI en el Congreso, producen un 50% más barato que Navantia–. \“Os salarios dos traballadores de estaleiros xaponeses e mesmo coreanos son maiores que os de Navantia; son menores, si, os de Filipinas, Vietnam, Pakistán, India ou China\”, comenta el experto. Esos salarios dependen, en todo caso, del segundo gran factor que construye la competitividad: la calidad. ¿En qué rango de producto ha de moverse Navantia?
"percebes e xurelos"
Ramón Yáñez señala que no se pueden comparar los salarios de una empresa que necesita un gran departamento técnico con los de otra que precisa de trabajadores mucho menos cualificados. \“Sería tan absurdo como comparar a produción de roupa de imitación que se vende nos baratillos das feiras coa de calidade, ou percebes con xurelos\”.
Así, para el profesor el problema de Navantia se deriva de ser una empresa preparada para producir buques de gran complejidad tecnológica en el ámbito militar que no cuenta con contratos en este mercado. \“Se Navantia ten que dedicarse a construír floteis, competindo con estaleiros civís, os seus custes salariais estarán loxicamente por riba. Estarano un 15% ou máis, non ten sentido competir con Barreras polo mesmo tipo de buques –explica Yáñez–; o flotel non é máis que un apaño para tapar buratos, pero non unha saída aos problemas\”.
Desde el comité de empresa, Ignacio Naveiras considera también que Navantia tiene que competir en el mercado de más alta calidad. \“El submarino S-80 es hoy en día el mayor proyecto tecnológico en España y otras unidades sirven de ejemplo, como las fragatas de la clase Álvaro de Bazán o las Fridjof Nansen, los sistemas de FABA o el Juan Carlos I\”, señala citando productos con los que Navantia ha ganado concursos en Australia y Noruega. Naveiras admite que la compañía haga un flotel o un barco quimiquero en momentos \“valle\” de carga de trabajo, pero descarta que pueda dedicarse únicamente a ese tipo de buques.
\“En la reunión con el comité intercentros en la que nos trasladaron su preocupación por la situación financiera y su decisión de poner en marcha un plan de ahorro, que no conocemos, los responsables del departamento económico ya decían que Navantia necesita facturar 2.000 millones al año para poder acercarse a una situación financiera de equilibrio\”, explica Naveiras, aludiendo a un capítulo que cayó casi un 75% entre 2010 y 2012. El responsable sindical apunta, en relación a los datos de ventas, que \“no nos encajan\” las previsiones de la compañía para el presente 2013, toda vez que todavía se están facturando partes del primer LHD australiano, se van a entregar las lanchas de desembarco y el segundo anfibio y están previstos otros hitos como la flotadura del S-80 o el anunciado corte de chapa del flotel. \“Navantia no es transparente –dice Naveiras–, ya que le hemos exigido los datos de ingresos programados en el 2013 y no los ha proporcionado\”.
La compañía, afirma el representante del comité, \“tiene futuro en lo que esencialmente justificó su nacimiento y su configuración natural, el apoyo en tres zonas geográficas estratégicas a las labores de la Armada Española y competir con la debida acción comercial y el apoyo institucional al más alto nivel en el mercado militar de la más alta tecnificación, complementándose en ocasiones con otro tipo de construcciones\”. Estas últimas son imprescindibles en el momento actual, \“pero no deben significar el grueso de la facturación\”.
Como dice Ramón Yáñez, si se apuesta por competir en productos con bajos requerimientos tecnológicos por la vía del coste, \“entón a construción naval española, especialmente Navantia, estará sentenciada de morte\”.




















