Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?

El ocio debe ser una cosa que alguien se ha inventado para hacernos creer que hay momentos en que se puede parar de vivir y de pensar y, lo que es más grave, de tener problemas. Por eso, la multitud de anuncios anestésicos que nos prometen un paraíso con más vírgenes que hay en el Corán; nos prometen incluso no reconocernos, ser otra persona, lo cual nunca compensa nuestros sueños de desaparecer, de tener mil vidas diferentes. A veces el ocio se asimila al progreso y aquella promesa de la revolución industrial, gracias a las máquinas el hombre podrá destinar más tiempo al ocio y al arte. ¡Benditas máquinas! ¡Bendito progreso! ¡Benditas promesas! El ocio es una empresa, un tinglado que nos lleva a considerar riesgo y salud a las chorradas de fin de semana y  frustración a nuestra forma de vida. Trabajamos para disfrutar después, hacerlo al mismo tiempo es un lujo que no nos van a permitir. La esperanza manejada con el ocio, el progreso y nuestras reservas oscuras de infelicidad forman un coctel para cualquier campaña publicitaria.