RECIMIL
Tener un barrio de titularidad municipal, como le ocurre al Concello de Ferrol con el de Recimil, puede ser una gran ventaja para un Ayuntamiento y sobre todo si este parque de viviendas es, como en este caso, ni más ni menos que de un millar. Ahora bien, para que esta ventaja no se convierta en un terrible trastorno, lo importante es que esté bien gestionado. Y eso es lo que no ha sucedido en Ferrol quizá desde la construcción del barrio. Así se suman ahora problemas de inquilinos que reclaman la propiedad de sus pisos, ocupantes ilegales y otros en una situación de difícil definición jurídica, viviendas vacías, adjudicatarios en lista de espera que se desesperan y un etcétera bastante largo. Es hora de poner toda la carne en el asador y hacer, de una vez por todas, de Recimil una propiedad de la que sentirse orgullosos y a la que sacar partido.
