HAY QUE VER
Hay que comprender al papa y ser respetuoso con su decisión de dimitir de su cargo. Salvo un error de juventud, con su militancia en las juventudes hitlerianas, es un hombre de paz, humilde, de gran formación teológica y humanística y, sobre todo, con gran espíritu autocrítico, que le obliga a ser responsable con las altas obligaciones inherentes a su cargo, y el liderazgo de las personas que dependen de su criterio y moral gobierno.
Claro que, como en toda función humana, ha habido claro-obscuros en su gestión. Pero el hecho de su renuncia es penitencia suficiente, y puede ser tomada como expiación de sus errores; quizá inducidos por un ánimo paternal, al defender graves pecados filiales que dejaron en entredicho el papel de la institución que representa.
Es así que considero el hecho de su renuncia como una señal de respeto hacia sí mismo y los demás. Nada que ver con Rajoy, desde luego.
