DE AUTOVÍAS Y NIEBLA
Cincuenta vehículos implicados, cuarenta y nueve heridos y una persona fallecida. Este es el balance del accidente en cadena sucedido el pasado sábado en la autovía A-8 a la altura de Abadín y Lindín, en la provincia de Lugo. La intensa niebla que cubría la zona y la escasa visibilidad parece que han sido las causas fundamentales que provocaron estos accidentes. Teniendo en cuenta la magnitud del mismo, en vista del número de vehículos que se han visto involucrados, lo cierto es que podemos sentirnos afortunados de que hoy no tengamos que lamentarnos de mayores males. El tramo en cuestión, a pesar de llevar en funcionamiento tan solo desde el mes de febrero, ya se había convertido en un punto negro del tráfico gallego. Sin ir más lejos en el pasado mes de abril se habían producido ya dos sucesos en el mismo con varios vehículos implicados y con la niebla otra vez como protagonista. El ministerio de Fomento y las empresas que construyeron estos tramos de la A-8 eran conscientes de las complicaciones por el tiempo cuando se abrieron en febrero. Así es que se decidieron instalar entre otras medidas tres kilómetros de balizas luminosas tipo led y dos pórticos informativos de señalización variable. Pero a tenor de lo sucedido el sábado parece que estás medidas no son suficientes. Muchas son la voces críticas ahora con este trazado, que lo consideran poco acertado o adecuado, no ya solo por los problemas de visibilidad sino también por las fuertes rachas de viento que aumentan su peligrosidad. No soy ingeniero ni mucho menos, por eso en mi ánimo no estará cargar ahora las tintas contra esta infraestructura, por otra parte tan importante para Galicia. Pero quizás no estaría de más que alguien saliera a explicar el porqué se decidió llevar a cabo la obra con estas características, cuando parece que ahora todo el mundo sabía lo peligroso que era. Y lo digo porque construir una autovía no debería ser cosa de improvisación. Mucho ha sido el dinero que se ha invertido en su desarrollo y quiero creer que antes de ponerse manos a la obra se habrán hecho suficientes estudios que sirvan para adoptar una u otra decisión. No sea que ahora, con los tiempos de crisis que corran, nos encontremos con una autovía inservible. Por lo pronto, el Ministerio de Fomento ya ha decidido renovar el asfalto del tramo accidentado.
