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Lejanos los tiempos coruñeses en que notarios de la localidad como Valencia Ces u Otero Peón hacían las américas sin salir de La Coruña. Ahora, la crisis también afecta a unos profesionales que han sudado lo suyo para superar una oposición. Sin embargo, la clase notarial está tomando sus medidas. Así, los notarios no autorizarán embargos por menos del 60% del valor de tasación de la vivienda. Muy recientemente el Consejo General del Notariado aprobó una circular en la que se establece que no darán validez a las ejecuciones hipotecarias que no fijen en la tercera subasta un tipo mínimo del 60% del valor de tasación de la vivienda habitual para garantizar a los ciudadanos los mismos derechos que en los procesos de ejecución judicial.

En la citada circular se dan más directrices claras que todos los notarios deben seguir para garantizar el derecho de los ciudadanos a una vivienda y a la debida protección familiar.

Según el Consejo General del Notariado, aunque la regulación de la ejecución hipotecaria extrajudicial, recogida en el Reglamento de la Ley Hipotecaria, no fija tipo alguno para la tercera subasta y permite al acreedor adjudicarse el bien por cualquier cantidad, los notarios creen imprescindible ofrecer a los ciudadanos las mismas garantías que las que tendrían ante un Juez.

El Presidente del Consejo General del Notariado, Manuel López Pardiñas, ha dicho que el notario, en su condición de funcionario público, no puede ser ajeno a la situación generada por el cambio normativo, aunque no se haya modificado también la regulación del procedimiento extrajudicial. En este sentido, recordó que los Bancos tienen la opción en caso de decidir ejecutar la hipoteca de hacerlo por vía extrajudicial. La regulación legal de este procedimiento extrajudicial no se ha adaptado a la actual situación de crisis y sobre endeudamiento de las familias.

Ni que decir tiene que esta medida tomada por el Consejo General del Notariado es algo más que un brindis al sol, es un paso de gigante que sin duda incidirá de manera favorable en pro de garantizar los derechos de los ciudadanos, la inmensa mayoría de los cuales no atraviesan precisamente por un momento de euforia económica. Secular y tradicionalmente, se venía considerando al notario entre el pueblo llano una especie de “inquisidor en la Ley” al que se acudía en caso extremo de necesidad y nunca de manera espontánea. Por eso, que una clase de profesionales tan restringida y exclusiva se ponga de parte del españolito de a pie, sólo plácemes merece.