UNA PICA DE CORTA ASTA EN MADRID
La decisión de que los alcaldes y cargos públicos de la comarca adscritos a un partido en el Gobierno del Estado y de Galicia acudan a Madrid para protestar ante un organismo público por la falta de respuestas ante el futuro, en este caso, de Navantia, es insólita. Al menos en lo que a Ferrol se refiere. Es evidente que la iniciativa despierta las lógicas suspicacias en el entorno político, básica y esencialmente porque no es precisamente ante el PP ante el que se traslada el “enfado” popular de la comarca sino ante un ente que, si bien es cierto que depende del Gobierno, en nada lo representa políticamente. Acostumbrados a la parálisis práctica que supone que un partido jamás ejerza presión sobre sí mismo, como se demostró siempre en esta comarca, la acción de hoy tiene como principal mérito simplemente el de llevarse a cabo, aunque se cuestione por qué no se hizo antes, o no lo hicieron otros. Indudablemente, es una pica en Madrid, aunque no sea precisamente el organismo público el lugar idóneo para plantarla, sino allí donde las decisiones ejecutivas se toman. Para tanto, sin embargo, no da el asta de la lanza. En Santiago, el presidente autonómico avanzó ayer –y concretará hoy– sus propuestas para los astilleros ferrolanos. Nada, por otro lado, que se escape de lo reclamado desde hace años por esta comarca y que ningún gobierno ha asumido como propio. Lo esencial estaría en que tales iniciativas de verdad se hiciesen realidad. Esa sería la diferencia con todo lo precedente.
