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Pequeñas diferencias. Don Pedro Casaldáguila

El pasado día 16, el obispo Pedro Casaldáguila cumplió 90 años. Don Pedro es quizás el mayor referente de la llamada Teología de la Liberación; él ha vivido su vida, y fe, guiado por el Evangelio. En el año 1968 llegó al Mato Grosso brasileño más profundo como misionero y allí se quedó defendiendo los derechos de los más necesitados; actitud que le costó recibir varias amenazas de muerte. Fue el portavoz de las tribus indígenas y trabajó por sus derechos y dignidad. 
Don Pedro Casaldáguila, hoy, es uno de los católicos más admirados y respetados de los últimos años; es un modelo a seguir de evangelización y líder espiritual de lo que se conoce como Iglesia Progresista. A lo largo de su dilatada vida pastoral han sido muchos los gestos que nos ha dejado y que lo identifican como una persona diferente; como alguien especial. Uno de ellos, y simpático, sucedió en la visita que hizo al papa Juan Pablo II, a finales de los 80, cuando este lo llamó, y que, cuentan, tenía por objetivo regañarle papalmente por su defensa, y práctica, de la Teología de la Liberación. Don Pedro acudió a la cita en camisa, sin anillo y con un collar indígena al cuello (vamos, vestido al uso). Ya se pueden imaginar el revuelo que se armó. Al terminar el encuentro, explicó a los periodistas que (expectantes estaban) el oapa no le había reñido mucho y dijo: El Espíritu Santo tiene dos alas, y a la Iglesia le gusta más recortarle la izquierda. La Iglesia a la que se refería, era (o es) el Vaticano. Cierto que don Pedro hizo pocos amigos en el Vaticano pero demostró ser único.
Tampoco hemos de estar de acuerdo con él en todo, las cosas no son negras o blancas, aunque hay ambas tonalidades y a los de aquí nos llama la atención cuando comparamos lo lejano; aunque ya se sabe, las comparaciones… 
Don Pedro celebraba Misa en el patio, con las gallinas por en medio; aquí sobran templos, incluso sobre alguno se discute la propiedad, pero nos gastaremos dinero en rehabilitarlo por el simple hecho de que siga donde siempre, porque casi siempre ha estado, aunque ya no sea necesario. Son pequeñas diferencias.