Vis a vis, ¿para qué?
Da la impresión de que en este país, llamado España, no ocurre nada más destacable que saber el día, la hora, y el lugar – ya hay fumata blanca--, en el que se van a ver , dicen que para hablar, Mariano Rajoy y Artur Más. Periodistas, tertulianos y gentes que viven de hablar de los demás sin mirarse al ombligo, hacen cábalas permanentes para conocer cómo se va a producir el esperado encuentro - fruto de los grandes desencuentros-, entre los dos líderes políticos. Dicen que para hablar, pero, ¿para qué? y ¿de qué? Creo que las posiciones están más que claras en cada una de las partes que van a desarrollar el vis a vis, como si de un encuentro carcelario se tratase pero sin que haya sexo de por medio.
¿Quién de los dos va a pasar la línea roja? Inicialmente parece que será Más, que mantiene sus intenciones separatistas. Por parte de Rajoy se espera ponga encima de la mesa todo el rigor de la ley para frenar los deseos secesionistas del presidente catalán. Y tiene que hacerlo con contundencia. En esta ocasión no puede navegar entre dos aguas. La corriente nos arrastra a todos en la misma dirección: cumplimiento estricto de la Constitución. Todo lo que se salga de la norma de normas es poner paños calientes, no atajar el mal y seguir manteniendo la “infección”, algo que viene sucediendo desde que Artur Más decidiera poner en marcha la maquinaria separatista.
Las posiciones de los dos líderes políticos están inamovibles según las declaraciones que cada uno de ellos hacen por separado. Rajoy insiste, una y otra vez, en que la convocatoria prevista para septiembre es ilegal. Y mientras tanto Más reúne a consejos asesores, constituye comisiones de todo tipo, y consigue que el Parlamento catalán siga dando vueltas y apretando la misma tuerca para hacer la consulta en forma de referéndum independentista. Más de lo mismo desde hace muchos meses sin que las partes en litigio—Gobierno central y Gobierno catalán--, acerquen posiciones de cualquier otro tipo. Nunca sobre la posible segregación catalana del Estado español. Un proceso que considero imposible ya que afecta a la soberanía Nacional. El Tribunal Constitucional, llegado el momento, tendrá que decir la última palabra.
Como gallego que vivo al otro lado del mapa doblándolo por la mitad con respecto a los catalanes, me niego a que estos dispongan de mejores prebendas, económicas, políticas o fiscales, por el mero hecho de mantener constantes pulsos con los integrantes de todos los ejecutivos centrales que nos han gobernado desde que los españoles nos otorgamos una Constitución que nos ampara a todos por igual, y que también nos obliga a todos por igual. De otro modo habría españoles de primera y de segunda. Y los catalanes son con como los gallegos, a todos los efectos, aunque tengan más cerca a Europa…
