MÁS QUE DIOS
Griñán se va. Y lo quiere hacer por la puerta grande, y no por la puerta del matadero con mulillas de arrastre. Bueno; eso es lo que parece. Pero a lo peor, y pese a que afirma que “no hay motivos judiciales para citar al presidente de Andalucía”, a lo mejor la hierática juez Alaya dice otra. ¡Hay que echarle huevos al asunto!
Unos dicen que el tiempo político de Griñán lo marca el desarrollo judicial del tema de los EREs, mientras Griñán piensa que es él, y su tiempo, quien manda en el asunto de los “héroes”. Suena parecido, pero hay una diferencia. Bueno, hay más.
Mientras el Griñán se va, por lo que sea, el Trolero no quiere oír hablar de irse ni aunque le obliguen carmelitas descalzos. Ni calzados, que de todo hay en la viña del Señor. Uno, a estas alturas, ya está hasta los mismísimos de ver gentuza que no hay Dios que la eche, a no ser que lo diga un juez. Y es que un juez, manda más que Dios.
