EL CIS, SIN LICENCIA
No deja de resultar sorprendente que uno de los edificios más emblemáticos de Ferrol, llamado en su momento a situar a la comarca a la cabeza de la investigación y desarrollo orientado al mundo empresarial, carezca desde el mismo momento de su apertura de la obligada licencia municipal de actividad. Evidentemente, no se aplica la misma tabla a las iniciativas privadas, en todo caso sujetas a la requerida y preceptiva sanción en caso de encontrarse en una situación semejante. Más llamativo es que precisamente la carencia de esta licencia determinase la imposibilidad de que alguna que otra firma se asentase en el complejo con la idea de aprovechar sus recursos. Poco ejemplo da en este caso la administración cuando no procura cumplir con lo esencial en un complejo que ha navegado siempre sobre aguas procelosas y cuyo devenir está muy lejos de aquel para el que se pensó
