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Some men have one love, two and three love
Four and five and six love
But I believe in one love
I believe in one love

Ahora que me he encontrado contigo, que amas la mar tanto o más que yo, ahora que la radionovela acabó y que ya no hace falta camuflarse ni huir de uno mismo, ahora que el futuro ya no es un abismo, me siento más yo, como si hasta ahora sólo hubiese sido una burda caricatura de mí mismo. Ahora, liberado de mil yugos estúpidos, puedo disfrutar de la brisa marina en la cara, pasear cómodamente por la calle Real sin calzoncillos y con sombrero, escribir con intensidad y rapidez en cualquier parte, en cualquier sitio, diciendo lo que quiero y no diciendo algo muy distinto a lo que quiero decir. Ahora mismo podría empezar a escribir un libro, plantaría árboles que darían frutos muy ricos y tendría hijos contigo que se parecerían a ellos mismos.  Volver al útero me trae mil recuerdos: Recuerdo lo tonto que soy, el último álbum de Nirvana y las noches de calor brutal de los veranos de los noventa. Me siento como un niño y como una niña, escucho cómo en una calle de Canido levantan las aceras obreros aferrados a sus Winston mientras huelo las tormenta que está al caer, hablo con Lito en El Clavel de Canido y descubro que él también se llama Pablo y Paula me da un abrazo como un mundo y con eso ya estoy servido. Amar es lo que tiene, que hace que todo sea muy sencillo, que todo suba y baje, como la marea, sin aparente mayor trascendencia, que se imponga tu instinto a cualquier cosa sobre la faz de la tierra, que los días parezcan siempre una suerte y no una pena. He regresado al útero, lo sé muy bien. Estoy en el Ferrol industrial y gris de siempre, en la peor situación que recuerda la ciudad en treinta años, pero yo estoy tranquilo, caminando por sus calles sin calzoncillos, con la mirada relajada, preparado de nuevo para hacer fotos, para escribir libros y para amar de la noche a la mañana y de la mañana a la noche.