Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?

El sábado día 6 de abril falleció Juan Alvargonzález, una pérdida irreparable de la sociedad asturiana en particular y de la española en general.

Son estas noticias, como es lógico, las que nunca me gustaría dar, pero quiero en estas breves líneas contribuir a su alabanza y recuerdo.

Su gran pasión a lo largo de su vida fue el mar en sus facetas empresarial y cultural.

En lo personal era un hombre sencillo en sus costumbres, familiar y de una discreción y modestia que llamaban mucho la atención para ser, como era, una persona de gran peso y relevancia pública.

Reconozco que le conocí ya octogenario, pero perfectamente lúcido, y aunque nuestra amistad fue corta en el tiempo, compartimos varias charlas sobre lo divino y lo humano y, sobre todo, de lo que a los dos nos apasionaba, la historia naval.

No se me ocurre mejor homenaje que recordar un pasaje de aquellas conversaciones, que tuvo lugar durante la última y calamitosa legislatura de Rodríguez Zapatero; le hice la siguiente pregunta:

— Don Juan, que prefiere usted, ¿los tiempos de antes o los de ahora?

Él sin dudarlo me contestó:

— Los de ahora, sin duda. Alejandro, yo he visto como mujeres descalzas y mal abrigadas transportaban sobre sus cabezas barreños repletos de carbón que alimentaba nuestro barco. Eso es muy duro de ver Alejandro... lo de ahora comparado con aquello es de risa...

Como no podía ser de otra manera, tuve que darle la razón, por muy mal que lo estuviéramos pasando con nuestro anterior presidente del Gobierno.

Nos queda al menos el consuelo de que el timón de la fundación que hasta este mes presidía, lo tomarán sus hijos Ramón y Cecilia, por lo que su futuro está asegurado, deseo que D. Juan expresó en reiteradas ocasiones a lo largo de su vida.

Descansa en paz, mi buen amigo.