EL RUGBY
Los aficionados al rugby de Ferrolterra estamos de enhorabuena. Y no lo digo únicamente por la brillante trayectoria del Club Rugby Ferrol en los dos últimos años. Hoy sábado, se celebra el primer partido de rugby de División de Honor en la historia de nuestra ciudad. El lugar, las instalaciones municipales de La Malata, la hora las cuatro de la tarde. Los contendientes serán el Blussens Vigo y el Pozuelo. El primero juega como local como consecuencia de un acuerdo de colaboración entre el CR Ferrol y nuestros vecinos de Vigo. Cierto es que en España no tenemos el nivel de otras naciones que nos superan. Ni siquiera hemos jugado un campeonato del mundo masculino; pero en todo caso la ocasión no la debemos desaprovechar. En Ferrol podemos presumir de unas magnificas instalaciones para la práctica de este deporte, a diferencia curiosamente de los propios vigueses, quienes hace bien poco se quejaban amargamente en su prensa local de todos sus gobiernos municipales y ponían como ejemplo a otras ciudades con menor presupuesto como son Ourense, Vilagarcía y Ferrol. Les animo a que acudan al campo. No saldrán defraudados. El precio de la entrada es simbólica y ayudará a las arcas del club local. La labor de los entrenadores de su escuela de niños es sencillamente espectacular y merecen nuestro reconocimiento. Allí hay gordos y flacos, altos y bajos.
Da lo mismo, pues la tipología requerida para la práctica de este deporte permite que cada niño encuentre su posición y función. Ningún niño sobra y se refuerza su autoestima. El mensaje es muy claro; todos valemos y podemos aportar algo al colectivo. En la escuela no se limitan a enseñarles las técnicas de un deporte, van más allá. El rugby no es un deporte cualquiera, es algo más que eso. Es un transmisor de valores en estado puro. Respeto al árbitro al que se le llama “señor” y sólo se dirige a él el capitán. Respeto al contrario que no es un enemigo sino un adversario en el campo y un amigo en el tercer tiempo. Reconocimiento del trabajo colectivo frente al egoísmo individual. Y estos comportamientos éticos de los equipos y escuelas se transmiten a la grada. Así por ejemplo, se guarda silencio cuando el pateador del equipo contrario va a tirar a palos. Un perfecto plan para acudir en familia.
