MI AMIGA B. Y EL CÁNCER
A B., vieja amiga siempre nueva, le han detectado un cáncer. Lo escribo así de claro, así de limpio, porque ella, mujer sabia, ha decidido no andarse por las ramas y llamar a las cosas por su nombre. Lo de “larga y penosa enfermedad”, además de una tautología, es hacerle un favor al enemigo: suena a necrológica, a tirar la toalla, a dejarse llevar quién sabe dónde...Que me disculpe B. si paso a interpretarla. Entiendo que ella acepta el desafío de tener un tumor desorejado, no que el cáncer pueda tenerla a ella de rodillas. Y es por eso por lo que, con par de ovarios y un solo corazón así de grande, mi amiga anda ganando la batalla, con ayuda de la Medicina y sus avances y el calor de los suyos. “No existe quimioterapia comparable a un nieto que te abraza muy fuerte mientras te llama abuela…”, me decía el otro día en el bus de Caranza.
Tampoco se me escapa que, tras esa muralla de optimismo a prueba de una muchas veces desproporcionada en pesimismo “cultura del cáncer”, deben de haber existido momentos de tremenda dureza, sobre todo al principio, la fase “aceptación” de la contienda.
A B., más Brunilda que nadie, le sienta estupendamente su proclama de “aquí estoy yo, dispuesta a echar el resto”. Por eso tiene cara de salud, de fe en sí misma y esperanza en los suyos y en su suerte. Cuando se lo digo, ella sonríe. Y sonríe de verdad, sin afectación alguna, porque se sabe firme, curtida en mil batallas por la vida adelante: un cangrejo es un cangrejo es un cangrejo…Un pinzón al que cantarle las cuarenta en bastos.
Uno se siente raro, impregnado de luz, ante la fuerza ajena. Lo de B. no es ya únicamente que te despierte admiración, respeto, amor fraternal en oleadas…Hay algo más allí…A ver cómo lo escribo… Surge de su tesón un mensaje de carácter ejemplar y trascendente. Y también algo más difícil de explicar: su determinación de victoria sobre el cáncer-araña se erige en una forma irrepetible de Belleza.
Y sí que estaba guapa B., entera e invencible, la mañana aquella soleada, cuando nos encontramos en el bus de Caranza...
