Socavón cultural
El agujero en la capa de ozono y las burbujas de tipoinmobiliario son dos fenómenos de largo alcance, o sea que se han ido gestando durante bastante tiempo y cuyas consecuencias últimas están todavía por llegar, si no se les pone remedio. Además son dos ejemplos de problemas recurrentes provocados por la inconsciencia y la imprudencia de las sociedades desarrolladas, cuyo afán de progreso o enriquecimiento resulta a veces destructivo. Nadie está contra las mejorasque nos han traído en los últimos doscientos años la revolución industrial y el desarrollo tecnológico, incluidas la prosperidad y el bienestar. Se trata más bien de evitar males colaterales, cuya gravedad en algún caso puede poner incluso en peligro esas mejoras.
No soy nada catastrofista, la toma de consciencia de estos peligros es ya un signo positivo que, probablemente, permitirá ponerles remedio.
Más preocupante es cuando existe un problema de igual o mayor alcance que no se detecta o, si se hace, no se le da la importancia debida. Así ocurre, desde mi punto de vista, con el socavón cultural que aqueja a muchos de nuestros jóvenes. Se evidencia, en bastantes casos, una ignorancia supina sobre conocimientos básicos que, hasta hace no mucho, formaban parte de lo que llamamosbagaje cultural.
Esta falta de conocimientos es sorprendente, pues la enseñanza universalizada tendría que haber provocado precisamente lo contrario. No ha sido así, se podría decir que hay más bachilleres pero con menos cultura básica, sin que sea fácil explicarlo. Se señalan algunos factores como la falta de exigencia o la disminución de contenidos en los planes de estudio, sobre todo en los de carácter humanístico. También se suele achacar el problema a la calidad de la propia enseñanza, que no siempre es la adecuada.
Siendo todo esto relativamente cierto, yo me fijaría más en los receptores de esa enseñanza y, sobre todo, en sus intereses y prioridades. No en su capacidad y mucho menos en los medios, pues estos son hoy infinitamente mejores, sino en lo que realmente les interesa o les ha dejado de interesar.
La adquisición de conocimientos no es solo un problema de inteligencia, también interviene la voluntad. Alguien o algo han convencido a nuestros jóvenes de que el saber, como conocimiento trascendente y básico, es absolutamente inútil, al que en todo caso se puede acceder a través de la tecnología.
Antes determinados conocimientos y saberes se almacenaban y nos enriquecían, había que buscarlos. Ahora en teoría están siempre a nuestro alcance, como en una caja de herramientas pero que raramente utilizamos. Entre otras cosas porque la “realidad” virtual y colectiva en que estamos sumergidos los hace aparentemente innecesarios. Lo que no consiguió el socialismo real, anularnos como personas, lo está consiguiendo la tecnología.
