La enésima de Gallardón
Ha derribado todo lo que se ha encontrado a su paso, desde el libre acceso a la justicia con su impresentable ley de tasas, siguiendo con el aborto, la abominable reforma de la justicia gratuita, o la futura reforma procesal que por sí sola daría para llenar páginas y páginas con las barbaridades que contiene. Ahora Gallardón ha consumado la demolición de una institución absolutamente integrada y aceptada en nuestro sistema jurídico como es el Registro Civil. El lugar en el que se inscriben los actos más importantes, íntimos y personales de los ciudadanos pasará a manos privadas por decisión unilateral, caprichosa y errática del ministro. A partir de ahora serán los registradores de lo Mercantil los que gestionen este servicio fundamental y lo harán, a lo que parece, en contra de su propio criterio. Gallardón no acierta ni queriendo ni sin querer. Estropea lo que funciona bien y no es capaz de arreglar nada de lo que funcionaba mal. ¡Menudo fenónemo!
