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Ya es un hecho consumado: Brasil se blinda contra la llegada de españoles. El Gobierno de Dilma Rousseff ha decidido imponer a los turistas con pasaporte español cuatro nuevos requisitos para permitirles traspasar sus fronteras.

Ello acontecerá a partir del próximo 2 de abril. La verdadera intención del gobierno brasileño encierra un sutil espíritu de venganza. Y nos explicamos. En el año 2008 las autoridades españolas rechazaron la entrada de más de 20.000 ciudadanos brasileños y ello generó un conflicto entre los dos países.

Entonces el gobierno de Zapatero impuso a los viajeros nuevas condiciones para pisar suelo español. Las mismas que desde abril obligarán en sentido contrario.

De esta forma, si un español quiere ir de vacaciones al país del futuro, como se ha dado en llamar a Brasil, tendrá que cumplir nuevos requisitos. Ya no bastará con tener un billete de avión y un pasaporte en regla. Si se va a alojar en un hotel, estará obligado a presentar un documento que pruebe que tiene una reserva abonada.

En cambio, si el plan es quedarse en un domicilio particular, será necesario aportar una carta de invitación en la que se especifique la duración de la estancia junto a la firma compulsada ante notario del dueño de la vivienda en cuestión, acompañada de un comprobante de que la residencia está a nombre del que acoge al huésped. Pero es que hay más, bastante más: También será obligatorio demostrar que se dispone del capital suficiente para sufragar los gastos de la estancia.

Finalmente, un billete de vuelta pagado y cerrado y un pasaporte en vigor para, al menos, los próximos seis meses abrirán la puerta al viajero que, de todas maneras, superará un auténtico calvario turístico.

Con una economía que crece al 8% en un contexto de recesión mundial, Brasil ve justificado proteger sus aduanas de los miles de españoles que tratan de llegar a aquella nación.

De hecho, desde hace algunos años es el destino preferido por las empresas españolas que buscan hacer negocio. El anuncio de la cacareada restricción acontece en un momento especialmente delicado.

Por otra parte, España ya ha designado nuevo embajador ante Brasil: Manuel Cámara, en sustitución de Carlos Alonso Zaldívar.

El asunto, sin duda, va a traer cola.