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Desde un gobierno municipal se deben hacer dos tipos de políticas. La de las cosas grandes y la de las cosas pequeñas. Ambas son necesarias y evaluables por el cuerpo electoral. Las primeras se concretan en aquellas obras públicas millonarias cuya financiación le corresponde a la Administración General del Estado. Las segundas son las más cotidianas y le corresponde su ejecución a las propias arcas municipales.
Hoy les voy a hablar de las primeras. En menos de dos años, el gobierno de José Manuel Rey ha gestionado con éxito la consecución de dos grandes inversiones públicas muy importantes para el futuro de nuestra ciudad. Me refiero a las obras del saneamiento de la Ría y el tren de acceso al puerto exterior.
El Alcalde ha demostrado una gran habilidad personal en los despachos del Ministerio de Fomento y de la Xunta de Galicia, sentando en la misma mesa a tres administraciones que sorprendentemente antes no se hablaban. En tiempos de crisis presupuestaria ha conseguido la adjudicación de la red de saneamiento integral de la ciudad. En breve, los ferrolanos veremos como una parte importante de nuestras calles (zona portuaria, Irmandiños y Cantón, entre otras) se abrirán por las obras del colector. Se trata de una obra de gran magnitud y de una importancia capital. La gran beneficiaria será la propia ría, aumentando no sólo su valor paisajístico o la calidad de nuestro ocio, sino también su valor económico.
Ante esta noticia la izquierda ferrolana ha reaccionado con silencio, esperando el inicio de las obras para poner su acento en las “molestias” que la misma va a causar en vez de reconocer la importancia de la actuación en sí; admito apuestas. La segunda obra millonaria guarda relación con la licitación del proyecto de acceso del tren al puerto exterior y la publicación del estudio de impacto ambiental. Un puente de apenas cinco pilares en la ensenada de La Malata no puede justificar la oposición al mismo. Ambas actuaciones generarán puestos de trabajo en la ciudad y ayudarán a frenar la caída poblacional. Pero estas razones, no parecen importarle a nuestra izquierda local, más pendiente de los pajaritos reencarnados, que en la efectiva solución a nuestros problemas estructurales.