NI EXCUSA NI PRETEXTO
El presidente del Banco de España, MAFO, dimite después de sostener y no enmendar el envenenado elogio de que gozábamos del sistema financiero más saneado del planeta. Para de inmediato pedir intervenir en el Congreso a fin de rendir cuentas de su gestión, aprovechando la comparecencia para ir pergeñando, descalificación aquí, crítica allá, la que va a ser su defensa.
El presidente del CGPJ y del Tribunal Supremo, es denunciado ante la Fiscalía por uso abusivo de fondos públicos. Cargar al Consejo gastos supuestamente privados. Una vez archivada la denuncia decide comparecer para contarnos una milonga de lujos y hoteles que no explican nada.
El presidente de Bankia, Rodrigo Rato, lo destituyen después de descubrirse un agujero billonario en la entidad. Días después envía una carta a los medios de comunicación donde critica las medidas adoptadas por el Gobierno y advierte de que con el dinero inyectado hasta él habría solucionado la crisis. Tres hombres sin excusa, pero sí con pretexto –curiosamente no invocado–, el de lo burdo, de la mentira en que hemos vivido. Falsedad que nos habla de la indolencia de un pueblo que ha delegado asuntos esenciales en personas con escasos recursos intelectuales y nulo sentido ético. Individuos alienados por las ansias de poder a los que ha exigido un imposible tras otro, en un acto que solo puede calificarse como malicioso: la malicia de un pueblo. Ocurre que al pueblo no le cabe ni la excusa ni el pretexto.
