DESTILANDO SONIDOS
Arriesgado para el gusto del gran público por el programa infrecuente transcurrió el concierto del martes en el Teatro Jofre de mano de la Sociedad Filarmónica Ferrolana y el grupo de cámara “Salón Filarmónico”, un cuarteto integrado por el piano de Daniel del Pino, el clarinete de Juan Ferrer, el violín de Julian Gil y el violonchelo de David Etheve, músicos de muy distintas procedencias integrantes de la Orquesta Sinfónica de Galicia, que dieron muestra de su buen hacer entre estos compases marcados por la contemporaneidad.
Como “incipit” escuchamos un fragmento del Pélleas et Mélisande del Debussy próximo al simbolismo de Baudelaire o Mallarmé en una atmósfera íntima y misteriosa.
Los exigentes melómanos pueden escuchar las legendarias grabaciones de Inghelbrecht rescatadas de las cintas de la BBC de 1951.
Más experimental que creativa sonó la Poética del aragonés Jesús Torres, obra de ritmos fluctuantes, melodías imprecisas y permanentes disonancias.
Lo mejor del concierto vino en la segunda parte, con el Cuarteto para el final de los tiempos, creado en un campo de concentración nazi, obra cumbre del repertorio camerístico del compositor que más amó el canto de los pájaros, Oliver Messiaen, el ornitólogo, uno de los grandes del S.XX.
Escuchamos el despertar de los pájaros en la Liturgia de cristal, las “melodías sobre las dulces cascadas de acordes azul-naranja del piano” en la Vocalización para el ángel que anuncia el fin de los tiempos, el deseo de la luz, de las estrellas en el Abismo de los pájaros, el Intermedio, la Loa a la eternidad de Jesús, la Danza del furor para las siete trompetas y la Conclusión del arcoiris para el Ángel que anuncia el fin del tiempo, en una música en que los arcos marcan el cantar de la melodía y el clarinete se vislumbra en “estilo pájaro”.
Arriesgada apuesta, también necesaria.
