AL MENOS ES FERROLANO
El nombramiento de José Manuel Vilariño Anca como nuevo presidente de la Autoridad Portuaria de Ferrol-San Cibrao permitió ayer despejar numerosas incógnitas sobre las consecuencias que acarrearía la destitución de Ángel del Real Abella al frente de la institución. La existencia, o no, de “tensiones internas” en el seno del PP relacionadas con los acontecimientos, que el nuevo responsable se encargó de rechazar, alimentaba el temor de que alguien ajeno a la ciudad o la comarca asumiese una encomienda que, como también enfatizó el propio Vilariño, ha tenido en Del Real un “listón muy alto”. No elude la realidad, sobre todo teniendo en cuenta las numerosas manifestaciones de adhesión que ayer volvieron a sucederse en relación con la persona y la gestión de su antecesor en el cargo. El hecho de que un ferrolano, con una larga trayectoria política y conocido por su capacidad de entrega, dedicación y esfuerzo a las numerosas tareas que se le han encargado, asuma tal responsabilidad, abre una vía a la continuidad de la labor iniciada, muchos de cuyos retos están todavía por cubrir pero para los que existe un camino amplio y previamente allanado que es ineludible seguir. Perseverar en él es tarea obligada ante la perspectiva de que la actividad portuaria continúe siendo la referencia económica de la comarca gracias a un equipo humano en el que ha primado la colaboración y una profesionalidad sin precedentes. Ardua labor.
