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Hace falta ser inconsciente para, en plena campaña electoral, escribir algo a favor de los políticos. Pero siempre me gustó el “más difícil todavía” y, a falta de circo, que está de capa caída, buenos son los periódicos. Será que probé un Aquarius para celebrar estos días de sol pero la verdad es que últimamente no veo en la prensa más que juicios en los que los políticos salen sin cargos o, incluso, ni siquiera llegan a celebrarse.
Los concejales del Ayuntamiento de Santiago o Paula Prado son dos ejemplos de políticos sobre cuya honestidad se sembraron dudas y que, sin embargo, han sido absueltos. Y no son los únicos. El alcalde de Ferrol fue imputado por error, debido a que su nombre, José Manuel Rey, es demasiado común y lo confundieron con otro, y el alcalde de Pontedeume, Gabriel Torrente, fue acusado de prevaricación pero el juez ni siquiera consideró necesario que hubiera juicio. Todos estos casos son del PP, pero también los hay en el PSOE, como la exsenadora y alcaldesa de Villamayor (Salamanca), Elena Diego, a quien acusaron de prevaricación administrativa hace cinco años. O la alcaldesa de Bergondo, Alejandra Pérez, que también salió absuelta de una supuesta tala ilegal.
En la época en la que nos comunicamos mediante 140 caracteres y leyendo titulares de forma rápida, es difícil matizar por qué y de qué se acusa a alguien. Solemos simplificar diciendo que un político está en los tribunales sin fijarnos en el delito. Si hay penas diferentes por asesinar con alevosía que por aparcar sobre una línea amarilla, deberíamos recordar que no es lo mismo cambiar una farola de sitio que meter la mano en la caja.
Resulta difícil restituir el honor de quienes han sido acusados y hemos visto en las imágenes entrando en los juzgados, porque siempre quedará quien piense que “algo haría”. Por mucho que se quiera cambiar la palabra “imputado” por la más benévola “investigado”, para tratar de quitarle hierro al asunto, la verdad es que las acusaciones salen a toda página, en más de una ocasión, pero las absoluciones ocupan una columna y un solo día. Y, por si no lo saben, las noticias a una columna no están en internet. No vamos a dejar que la realidad nos estropee un titular y, al fin y al cabo, que un político sea honrado no debería ser noticia.