Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?

El asunto del dichoso Códice Calixtino y el “eléctrico” Castiñeiras, con sus 31 libretitas, va a dejar en meras menudencias a los anuarios del Bárcenas.

Según relata en sus memorias incompletas el eléctrico, da la impresión de que ningún peregrino, devoto, o penitente, tenían el pompis a salvo, a poco que se descuidaran bajo las cúpulas catedralicias de Santiago. Un aquelarre de latrocinio, sexo y depravación que nadie sabe cómo terminará, donde lo mismo te daban unas hostias que te tocaban el culo, o las campanas. No es extraño que al arzobispo de Santiago le tiemble el báculo cuando existen indicios de que los “31 Evangelios, según Castiñeiras” llegaron a la intuición arzobispal, con las obras y milagros referidos por el propio evangelista. Quizá habría que añadir una escultura de Castiñeiras a las cuatro que sostienen la cruz del Valle de los Caídos. Benedicto: ¡qué bien haces en dejarlo!, neno.