AEROPUERTO Y ALVEDRO
Ya es un hecho palpable que Culleredo está en ascuas. La preocupación regresa a Alvedro. Han pasado diez años de la aprobación del plan director y los vecinos ahora tienen que hacer frente a nuevos proyectos de obras debido a la revisión del documento, con lo cual la sombra de la expropiación se cierne otra vez, pues la propuesta de revisión incluye ampliar a lo ancho la pista de aterrizaje, así como una nueva plataforma de aviación.
Volveremos sobre el tema porque la intranquilidad es extrema, pero hoy toca examinar otro asunto relativo a aeropuertos: todos los abiertos en los últimos cinco años carecen de viabilidad económica y en ellos ha habido un despilfarro de 1.300 millones, que representan el 0,19% de lo que debe el país. Con 1.300 millones se podían haber construido 13 hospitales, pagar 162.000 profesiones durante un año o mantener la red de 13.500 kilómetros de autopistas españolas durante cinco años. Pero los 1.300 millones se han invertido en los últimos años en la construcción, remodelación o subvención de aeropuertos que el tiempo está demostrando que carecen de sentido.
Las terminales de León, Burgos, Logroño, Huesca, Lérida, Salamanca, Castellón, Ciudad Real, Badajoz, Córdoba, Reus, Albacete y Teruel, de reciente cuña o remozadas, tienen menos de 500.000 viajeros, según AENA. Y ya todos saben que el mínimo necesario para que un aeródromo funcione con autosuficiencia, gestión idónea y tarifas adecuadas está entre medio millón y el millón de pasajeros anuales. Lejanísimas las cifras de varios de ellos. Otros se han quedado sin vuelos regulares. Y Reus, que superó el millón de pasajeros, se quedó sin vuelos tras cancelar Ryanair sus operaciones regulares porque los 3,5 millones de subvención que pagaba la Generalitat no eran suficientes.
Las ayudas oficiales han mantenido artificialmente vivos a estos aeródromos. Entre los años 2007 y 2011, las administraciones han pagado a las aerolíneas 247 millones. En aquellos aeródromos en los que no hay operaciones poca cohesión social puede darse. Son ya muchísimas las personas que se preguntan si compensa mantener abiertas estas instalaciones. La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) hace un listado de 27 aeródromos que habría que analizar al detalle para saber si está justificado un saneamiento de su gestión o si la medida óptima incluye el cierre del aeropuerto. Las trece terminales arriba reseñadas han resultado “nada rentables”.
