EL NEGOCIO
Con todo respeto, y contra la opinión real, considero que S. M. ya no está “en forma”. No diré que esté deformado; pero en forma, forma, tampoco. Para qué nos va a engañar. Sin embargo, me parece lícito que no quiera cesar, abdicar, o jubilarse. Aunque antes o después ocurrirá, si no casca antes. Y digo yo: ¿sería mejor que tomara una decisión, previa a cascar, sobre su sucesión? A lo mejor ya la tiene, y espera a que termine el asunto Nóos, para dejar el camino “trillado y limpio” al sucesor.
¿En qué me baso? Fácil. Parece que al Rey le debemos favores: nos trajo la democracia, la defendió, etc., etc., etc., y podría “pedir” alguno a cambio. Así que, mientras el marrón de Urdangarin y Sra. no concluya según “todos esperamos”, y como al Príncipe no le debemos ningún favor, el Rey seguirá al frente del negocio.
Esta opinión no tiene prueba del nueve, ni otra. Pero aun así se admiten apuestas.
