HÉROES
El miedo es libre y vencerlo es de valientes. “No es valiente quien no siente miedo, porque esto sería estúpido e irracional, sino quien con nobleza de alma vence el miedo y gallardamente da el rostro al peligro que por naturaleza esquivaría”. Shakespeare “dixit”. Javier, Rodrigo y José Antonio, los tres miembros de la Policía Nacional sacrificaron su vida por salvar otra, sin medir los peligros que entrañaba esta acción, mostrando un espíritu de sacrificio, una vocación de servicio y una generosidad sin límites que incluso traspasa la frontera del deber.
Una acción que alguien en los “corrillos” formados en la zona del siniestro tachaba de “inconsciencia”, a la vista de cómo estaba el mar y la falta de recursos humanos y materiales de emergencia para llevar a buen fin el rescate del joven estudiante –el verdadero “inconsciente” de esta tragedia–. Había que actuar y actuaron con valentía sin pensarlo dos veces. No había tiempo y se lanzaron al agua, sin pensar los peligros que esta acción entrañaba para intentar salvar una vida humana.
¿Inconscientes?, pues sí. Porque este término designa –cuando no se aplica con ánimo peyorativo– un conjunto de los procesos mentales que no necesitan depender de una prioridad, porque ya tienen un “camino establecido” que atiende a esos eventos de forma automática. Y eso fue lo que hicieron estos héroes. Su gesto engrandece la dimensión humanitaria de su profesión que trasciende el mandato legal de la CNP –proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades y garantizar la seguridad ciudadana–.
Javier, Rodrigo y José Antonio nos han ofrecido un ejemplo de lo que significa llevar su vocación de servicio hasta el extremo, convirtiendo su acto en un ejemplo de espíritu de sacrificio. En la sociedad actual, no abundan los héroes, esas personas que sin medir los riesgos de su acción dieron consistencia humana al concepto de “socorro” entregando su vida para ayudar a quien sufría un peligro. Desde la tristeza vaya esta loa para ensalzar la valentía de estos tres héroes que dieron muestra de una “consciencia humanitaria” sin límites.
