POR Y PARA EL ESTADO
Ferrol nació a mediados del siglo XVIII, por y para el Estado. La primitiva función militar se ha devaluado con el paso del tiempo y sólo tenemos a nuestros astilleros como soporte económico, porque situada en la periferia territorial, es ciudad de llegada y no de paso hacia ninguna otra, de manera que, sin estar incomunicada, podemos decir que está al margen de los circuitos económicos del mercado interior. Por ello es muy difícil diversificar nuestra base productiva y es un gravísimo error darle el mismo tratamiento neoliberal, que si se ha manifestado negativo para otras ciudades mejor emplazadas, en nuestro caso adquiere categoría de suicidio.
La ciudad imprime carácter y es confortable para quien tiene ingresos. Merece la pena luchar por ella, pero Ferrol necesita el apoyo activo del Estado a la actividad naval, es decir, contratos. No aceptar esta premisa, es firmar la derrota.
