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La solución al follón de Quinteiro llegará en otro siglo

COMER una cucharada de caldo cuando está fervendo es peligroso, pero si se deja mucho tiempo en el plato, cuando está helado no hay quien lo coma. El exjuez y virtuoso de la gaita y la zanfoña Luís Villares se lo sirvió de la pota cuando aún estaba al fuego y ¡cómo le quedó la lengua!, la lengua y él todo enterito. Y lo malo es que sigue abrasado, porque el asunto de Paula Quinteiro, a quien en las redes sociales ya alcuman “Carglass” Quinteiro –el informe PISA pondrá malas notas en comprensión lectora, pero en creatividad nunca podrá ponerlas– no hay quien lo resuelva. Ella además se está creciendo y ya acusa al voceiro de “irresponsabilidad y falta de diálogo”. Al final, aún va a intentar hacer creer que Villares fue quien rompió los retrovisores y que ella simplemente le pidió que fuese un poco más civilizado.