ORGULLO Y REALIDAD EN NAVANTIA
Razones no le faltan al presidente de Navantia, José Manuel Revuelta, para hacer llegar a los trabajadores del grupo público un mensaje en el que los insta a sentirse orgullosos de su empresa. Lo hace bajo la perspectiva de la reciente entrega a la Armada australiana del “Canberra”, cuyo diseño y construcción, como todas los abordados en Ferrol, ha alcanzado las más elevadas cotas de calidad. Del orgullo, sin embargo, no se vive. La compañía pública mantiene en perspectiva un buen número de proyectos a nivel internacional que, por el momento, no se han concretado en carga de trabajo para las factorías locales, en las que la industria auxiliar juega un papel capital, lo que también debería conferir a estas idéntico o similar mensaje de ánimo. La realidad, como se sabe, es otra.
