Diecisiete años después
TAL día como ayer, hace quince años, el deportivismo celebraba el Centenariazo; la ciudad entera vibraba con el triunfo blanquiazul en una final de la Copa hecha a medida del Madrid. Ayer, en cambio, sobrellevaba la resaca de una victoria en Gijón, la primera del equipo fuera de casa desde el inicio de la Liga. ¡Cómo ha cambiado todo en quince años! Nada tiene que ver el éxito logrado en el Bernabéu con el alcanzado en El Molinón, pero hay un punto de unión entre ambas: la sensatez de los entrenadores: Irureta, que cumplía su quinta temporada en Riazor, y Mel, todavía recién llegado, pero al que se le ven maneras.
