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Ferrol y la comarca se han dado cuenta en los últimos años de la importancia del turismo. En una situación tan complicada como la que se ha vivido por las diferentes reconversiones y crisis del sector naval, encontrar nuevas alternativas se plantea como algo fundamental para no volver a caer en errores del pasado. El enorme potencial turístico tanto de la ciudad departamental como de la zona es algo que no se escapa a propios y extraños, aunque hasta la fecha no haya sido desarrollado y explotado de la mejor manera. Pero más vale tarde que nunca. El Puerto de Ferrol se ha consolidado como un destino de primer orden para los cruceros de todo el mundo. Las cifras así lo muestran, con más de cuarenta mil visitantes en este último año y que suponen un potencial público que no se debe despreciar. Es cierto que hay quien señala que este tipo de turismo no arrastra tantos beneficios por sus propias características, pero no hay que despreciar ese enorme torrente de visitantes que se han acercado hasta Ferrol. Por eso es de agradecer iniciativas como el último convenio que se ha firmado entre la Escuela Oficial de Idiomas y la Autoridad Portuaria Ferrol-San Cibrao. En este se establece el acompañamiento del alumnado de este centro de enseñanza junto con los informadores turísticos que el Concello de Ferrol pone a disposición de los cruceristas. La primera experiencia ya tuvo lugar este pasado viernes con la llegada del buque de pasaje Sapphire y ocho alumnos de inglés y alemán ayudaron en las calles a turistas y comerciantes a superar la barrera del idioma. Me parece desde luego una excelente iniciativa en la que todo el mundo acaba saliendo beneficiado. Por un lado los propios alumnos, que disponen de una excelente oportunidad de poner en práctica sus estudios con hablantes nativos. Por otro los comerciantes, que se ven ayudados a superar el trance de hacerse entender y relacionarse con estos turistas que ahora empiezan a inundar las calles ferrolanas y que hasta hace poco eran excepción. Y por supuesto los propios cruceristas, que ya no tendrán que pelearse con sus guías y diccionarios para comprender lo mucho que hay que ofrecer en Ferrol. A veces no es cuestión de hacer grandes inversiones destinadas a favorecer el turismo. Muchas veces basta con pensar un poco y echarle imaginación al asunto para encontrar grandes iniciativas que pueden servir para mucho.