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Con la síntesis en música del sentimiento patrio, fuera el que fuese, despedimos una brillante temporada de conciertos de la Orquesta Sinfónica de Galicia. Gracias a la apropiada elección de programas, directores y solistas, la OSG ha sorteado admirablemente la parte de crisis correspondiente a este curso; esa misma crisis que insiste en desollar el panorama cultural del país. No se ha perdido demasiada calidad musical y hemos disfrutado de los diferentes proyectos a lo largo de la temporada. En fechas próximas le sucederá lo mismo al Festival Mozart. Acorde a estos tiempos de premura, ha sido remodelado astutamente; su fiel público aplaudirá uno de sus mayores logros: la continuidad en el tiempo.

El programa comenzó con la Obertura 1812 op.49 de Tchaikovsky. Aunque el autor hizo indicaciones en la partitura sobre los primeros compases del Largo, mostrando cellos y violas en número concreto, podría haberse puesta en escena, dada la proximidad física del Coro de la OSG, la versión coral del director americano y especialista en música rusa Igor Buketoff, el cual arregló el comienzo de la Obertura con la melodía ortodoxa “Dios salve a su pueblo”.

Esta transcripción consigue mayor credibilidad musical que el original, debido esencialmente a que no hay instrumento comparable a la voz humana. Lástima, pues la intervención del Coro se centró en la segunda obra, la zarzuela “Cádiz”, o Episodio nacional cómico-lírico-dramático, del maestro Federico Chueca.

La intervención de la Orquesta en la Obertura estuvo bien planteada en términos generales: el Largo bien expuesto, con sus sentidos y timbres, aunque algo pesante “L’istesso tempo” Mibm del compás 207, octavados aquí flauta y corno. Tampoco se oyó bien la grabación de las campanas, aunque imaginamos que no debe ser sencillo reproducir repiques y cañonazos. No hay duda de que esta música gustó mucho al público que aplaudió la versión, a pesar del bajo concepto artístico que el propio Tchaikovsky tenía de esta obra.

“Cádiz” sorprendió por la afabilidad y alegría de sus melodías y danzas. Víctor Pablo se encuentra bien dirigiendo género chico, pues disfruta y hace disfrutar a los demás con este tipo de música tan nuestra.