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Fuerte demanda para el cargo de fiscal jefe de Galicia
AUMENTAN los licitadores (ya son cuatro) a la Fiscalía Superior de Galicia que Carlos Varela, su actual tenedor, no quiere abandonar después de cumplir dos mandatos. Apoyado por la Unión Progresista de Fiscales perdió las votaciones, no vinculantes, de los miembros del Consejo de Fiscales ante su rival actual, el coruñes Fernando Suanzes, miembro de la Asociación de Fiscales y adscrito al TSXG, pero recibió el voto de calidad del fiscal del Estado y resultó designado. Otro de los candidatos es Juan Carlos Aladro, fiscal jefe de Pontevedra desde 2007, sin adscripción profesional, especializado en Urbanismo y con destinos anteriores en Tui, Cambados y Vigo. El cuarto aspirante es su colega de Ourense, Florentino Delgado, del ala conservadora. En el sur apuestan por Aladro y recuerdan que Torres-Dulce dijo en un acto público que le quedaba “un largo camino por recorrer”. La progresía mediática halaga estas semanas a Varela y ensalza su eficaz trabajo. Si nos atenemos a lo ocurrido en anteriores elecciones, Suanzes aparece como el preferido por sus compañeros. Lo que piensen Feijóo, Rueda, Cárdenas y Torres-Dulce se sabrá el próximo 8 de enero. La cosa está muy apretada y emocionante.
Lucha encarnizada en pos de la hamaca regional del fútbol
RAFAEL Louzán sigue a la busca y captura de apoyos visibles y fehacientes para su primera batalla seudopolítica de la temporada en pos de la hamaca presidencial del fútbol galaico. Tiene un feroz competidor en Liñares, alcalde socialista de Cerceda, que ocupa desde antiguo la timonera del balompié regional y que presume de disponer de una rocosa fachada de adeptos, fervorosos seguidores de sus deportivos dictados. La captación de lealtades en ese descarnado mundillo del balón tropieza con los inconvenientes de los posicionamientos geográficos, aderezados por militancias políticas que acrecientan la ventaja que supone el factor campo. Ambos están convencidos de que disponen de avales suficientes para triunfar, lo que previene que algunos asambleístas juegan a dos bandos. Louzán aprovechó los descansos de este partido que se resolverá en las urnas para entregarse a sus ocupaciones de gobernador del PPdeG en las Rías Baixas. Entre las más acuciantes está la de buscar un púgil que dispute a Abel Caballero la plaza fuerte de Vigo, que lleva años siendo asediada por las tropas de la gaviota sin lograr cruzar el puente levadizo por el que se accede al interior de la fortaleza socialista. Ninguno de los dos objetivos es fácil ni cómodo. Por las cercanías de Sanxenxo opinan que las dos campañas concluirán con sendas derrotas, pero el historial de Louzán acredita victorias al límite del tiempo reglamentario. El concello coruñés se posiciona a favor de Liñares al autorizar la construcción de la nueva sede federativa y dos campos de juego en terrenos de la metrópolis. Su oponente advierte que, si gana, se cargará el edificio y dejará las canchas.
La obsesión interpeladora de Marisol Soneira
A la diputada socialista Marisol Soneira le ha entrado el síndrome de Monte Pío y somete a su inquilino a un insistente y aburrido interrogatorio sobre las pernoctaciones en aquel recinto del conseguidor Pachi Lucas, citado pero no imputado en los crueles papeles de la operación Zeta que anhela desentrañar el ilegal destino de las subvenciones xunteiras para cursos de formación que recibió el empresario Gerardo Crespo. Este polifacético cabecilla de la trama es el que asegura que Lucas, que percibía tres mil euros mensuales por sus “trabajos” de intermediación, se vanagloriaba de ser intimo amigo de Feijóo y de quedarse a dormir en Monte Pío. La reincidencia de la interpelante escandaliza el PPdeG que parangona ese agobio verbal con los programas más cutres de la telebasura e inquiere qué interés tendría para los gallegos conocer quién pernocta en la vivienda de la quisquillosa parlamentaria. La respuesta es certera, pero no olvidemos que Feijóo ocupa una residencia oficial, pagada por los contribuyentes, y Marisol Soneira vive en una casa de su propiedad.
La universidad portuguesa prefiere Sada
CON lógico desagrado recibió el claustro de la universidad coruñesa la noticia de que la Fernando Pessoa, su colega de Oporto, quiere instalarse en el embargado hotel Marina Sada, que lleva años vacío, para impartir, entre otras, las disciplinas de Enfermería y Fisioterapia que ya se estudian en los campus del Golfo Artabro. Teme el rectorado que la Xunta autorice su implantación, como ya hizo con Cesuga, hijuela del centro privado San Jorge de Zaragoza, que ofrece Arquitectura y ADE, también existentes en A Coruña. Recuerdan desde los despachos de la Maestranza que pese al informe desfavorable del Consello Galego de Universidades, la consellería de Educación dio el visto bueno a las actividades de Cesuga. En la comarca sadense reina la euforia ante la noticia de que podría acoger un centro universitario. Valoran la repercusión económica y el impulso que daría al tejido comercial y empresarial de la zona.
