IMPOTENTES, INCOMPETENTES
Es el resumen de la rueda de prensa al finalizar el consejo de ministros (¡nada de mayúsculas!) de otro viernes negro.
El riente Montoro se declaró impotente ante la nueva oleada de parados y el aumento de las familias que no tienen nada que llevarse a la boca.
Por su parte, De Guindos cree que no somos competentes para arreglar nada, pues la llave, la del pan, la de la caja, la tiene doña Angela…. y Rajoy, ni siquiera “salió” en plasma. Mudo, invisible.
Y hasta los “hinchas” más fervientes de la derecha que nos lleva al precipicio dicen que “sacrificar a la nación para salvar el sistema, no es el camino”, asevera en grandes caracteres, la primera de “La Gaceta”, que no puede repetir que la culpa es del otro… y del tango.
Y, además, en esa afirmación se encierra otra de las preferencias de la derecha: salvar la nación y que les/nos den a los nacionales.
Nunca tantos, en tan poco tiempo –unos quince meses– hicieron tanto daño. Tamaño estropicio. Tanta desesperación, miseria y hambre.
Acabarán la legislatura con más parados que en la etapa anterior y, además, con una deuda impagable y un recorte en los derechos civiles que nos retrotraen a la mitad del siglo pasado. ¿Exagero? Los guardias, antes grises, entran en la universidad. Después de largos años de consentir que todo el mundo, el valle, cualquier terreno, era orégano o, por mejor decir, terreno edificable otra ley arruinará el litoral y privatizarán hasta las playas.
Pese a la afirmación del Consejo de Estado de que “la asignatura de Ciudadanía debería ser obligatoria” o la insistencia de los movimientos sociales en que dejen como está la ley de interrupción del embarazo, el PP de la mano de la iglesia católica quiere igualar pecado con delito (¿hablamos de la pederastia, señor cura?) y con la estimable ayuda de algunas togas, se archiva la causa contra los diputados con casa en Madrid que, manda carafio, cobraban dietas para el alquiler lo que parece un fraude, además de una tomadura de pelo. Pero, ¿quién no se acuerda de las dietas del señor Divar?
Y aquí, el campeón de la transparencia, preocupado por puñetazos en la mesa, y no por las “puñadas” que da el hambre a sus conciudadanos, sigue sin clarificar fechas, explicar los cuartos que dio Fraga al dueño del famoso barco.
Lo dicho: incompetentes e impotentes.
