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Sin prisa pero sin pausa se acerca la fecha del veinticuatro de mayo. Con el paso de los días se van desvelando las diferentes listas que se presentan a estos comicios y se despejan las incógnitas sobre quienes serán y quienes no serán los que finalmente ocupen los distintos puestos. Un punto interesante sin duda será ver si José Manuel Rey en Ferrol logra romper la “maldición” que impide repetir de Alcalde desde que Jaime Quintanilla iniciara la andadura democrática allá por el año 1979. El joven candidato popular ya logró romper la otra “maldición” que había en Ferrol al ser proclamado el primer Alcalde con mayoría absoluta en la democracia. Así que Rey Varela tiene experiencia en estas lides de ser el primero. Para el reto ya ha presentado a la lista, donde hay pocos cambios. En concreto solo cuatro caras nuevas de los veinticinco puestos que hay, buscando en palabras del candidato popular, encontrar el cambio a través de la estabilidad. En frente habrá un poco de todo, como en botica. Por un lado el PSOE presenta a una vieja conocida ferrolana, Beatriz Sestayo. Luego tenemos a Iván Rivas al frente del BNG, José María Hernández por Marea Ártabra y Luz María Gen de Converxencia Galega. Y no me olvido por supuesto de Jorge Suárez al frente de un experimento que se llama Ferrol en Común y que es una especie de cajón de sastre donde tiene cabida de todo. Esquerda Unida, Anova, inscritos de Podemos y ciudadanos a título particular que se han unido sin un programa muy claro pero con una idea sencilla: acceder a la Alcaldía de Ferrol. Y es que en su presentación, Suso Basterrechea, actual concejal de Esquerda Unida y número cinco del nuevo partido, afirmaba que la candidatura está pensada para gobernar y no para hacer oposición. Habrá que ver entonces que pasa si las optimistas previsiones de Ferrol en Común no se cumplen, que es lo que piensan hacer. Ya hemos visto en Galicia otros ejemplos de formaciones creadas en el último momento para “borrar” a los adversarios políticos. No hace tanto que se formaba aquella AGE, Alternativa Galega de Esquerdas, que buscaba gobernar en la Xunta. Mucha fuerza y grandes discursos en sus comienzos, pero al final las rencillas internas acabaron con su impulso y el partido se ha disuelto como un azucarillo. Y es que no siempre tener un enemigo común te convierte en un buen aliado.