LOS POLÍTICOS NO SON MARCIANOS
Malos tiempos para la lírica” que decía una canción de Golpes Bajos , y peores para la política. Según el CIS, la sociedad española sigue viendo a sus representantes como el tercer problema que tiene el país y creo que esto hay que hacérselo mirar. Conozco la política de puertas para adentro por mi paso por el Congreso. He tenido la suerte de convivir y trabajar codo con codo con excelentes compañeros, volcados en su cometido y conscientes de la enorme responsabilidad que se traían entre manos. Y no hablo sólo de los de mi partido.
Guardo un recuerdo imborrable de aquellas jornadas maratonianas de trabajo en los despachos o en las salas de comisiones, negociando, debatiendo y buscando acuerdos con mis rivales. Cada uno a su manera, con sus ideas y con sus matices, pero todos buscando el noble fin de conseguir una sociedad mejor. Pero dicho esto, creo que la clase política debe coger de una vez por todas “el toro por los cuernos” y hacer autocrítica. No creo que entre los políticos haya más o menos indeseables que en otros ámbitos. No vienen de Marte. Salen de la sociedad civil y, por tanto, no dejan de ser un reflejo de lo que hay.
Sin embargo, algo debe estar haciéndose mal cuando la percepción que llega a la calle es la de que son todos una banda corrupta de vagos y maleantes. En definitiva, en vez de blandir sumarios y acusaciones contra el de enfrente, los partidos deberían preocuparse más por evitar que los corruptos aniden a su vera y los políticos por rendir cuentas más a menudo.
