A dos manos
El sr. Juan Luis Cebrián, preguntado en Onda Cero por el “Asunto Panamá”, dijo: “No creo de interés para los oyentes saber cuántas veces me he masturbado”.
En mi caso acertó al 100 %. No solo carezco de interés en tal capullada: No me importa un pijo, me lo trae al pairo. Por mí cono si se la machacó a una mano, a dos, con una puerta, un ladrillo, o un yunque. Si lo hizo con tías o tíos –con o sin intercambio económico de por medio– o si le gustan los monos al horno con una manzana en el culo. Pero… ¿Se imaginan que el autor de semejante frase (no sé si el fulano la tiene inscrita como autor en el Registro de la Propiedad Intelectual), hubiera sido yo, aquí mismo; cómo me habría puesto algún intelectual de la cochambre?
Por eso es tan importante tener un diario. Si no es en propiedad –como tiene el nacho– sí de prestado; aunque sea un trocito pequeño. Tal como yo, en Diario de Ferrol, donde puedo opinar de impresentables.
