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ATENTAN CONTRA LOS AHORROS

El 10 de marzo el periódico “El País” publicaba un sondeo de Metroscopia sobre la confianza de los españoles en Europa, del que se concluía que “la Unión Europea salva el euro, pero pierde apoyo ciudadano” en todos los países. En España un 52% de los encuestados no confían en la UE y el 60% tiene una opinión negativa de las instituciones europeas.

Si esa encuesta, hecha antes de que estallara la crisis de Chipre, se repitiera hoy, seguramente la mayoría de los encuestados mostrarían una opinión más negativa hacia Europa, después del cúmulo de ocurrencias, despropósitos y errores de los que han hecho gala las autoridades comunitarias en la resolución de la crisis de la pequeña isla mediterránea.

El mayor error es la quita impuesta a los depósitos bancarios que superan los 100.000 euros, que deja un reguero de inquietud, inseguridad y miedo en los ahorradores, sobre todo en los países con problemas, entre ellos el nuestro, porque, además, –apuesten doble contra sencillo– acabarán imponiendo esa quita a todos los depósitos.

El miedo aumenta tras las manifestaciones del presidente del Eurogrupo, que se declara defensor de aplicar el modelo chipriota a futuras crisis bancarias. “Si el banco no puede hacerlo –recapitalizarse–, pediremos que contribuyan los accionistas y los poseedores de bonos y, si es necesario, se lo pediremos también a los depositantes”. Es decir, “se lo pediremos” a los ahorradores que habrán de soportar una quita de su dinero para “salvar” a un banco o a un país, como ocurrió en Chipre. La propia Comisión estudia una ley para que inversores y ahorradores se hagan cargo de parte del saneamiento de los bancos.

Conocido el impuesto al ahorro, El Roto publicó una viñeta con la imagen de los nichos de un cementerio y la leyenda “Los únicos depósitos plenamente garantizados son los de cadáveres”. Un poco apocalíptico, pero lleva razón.

Indudablemente, una Europa que hace pagar a los ahorros la incompetencia y la mala gestión de los políticos y los banqueros, institucionaliza la confiscación a los ahorradores y quiebra la confianza en todo el sistema bancario. Como decían los indignados del 15-M por los políticos, esta Europa de dirigentes mediocres, incompetentes y salteadores ni nos lleva por buen camino, ni nos representa. Cada rescate –próxima estación, Eslovenia– añade un nuevo capítulo que atenta contra los intereses de los ciudadanos más débiles, que somos mayoría. Es para echarse a temblar.