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ALGO MÁS QUE UNA OPCIÓN INDIVIDUAL

Ala izquierda y al nacionalismo parlamentario gallego no le gustan nada las leyes de apoyo a la familia y a la natalidad que otros grupos promueven o apoyan. Sólo valen las suyas, que son “opciones en libertad”. Por el contrario, las iniciativas del Partido Popular llevan, a su juicio, una carga ideológica insoportable.
En el comienzo de la anterior legislatura, izquierda y nacionalismo armaron la marimorena a propósito de una iniciativa legislativa popular sobre apoyo a la mujer embarazada. Tampoco estuvieron nada mal sus tremendistas improperios contra la ley de apoyo a la familia y a la convivencia en Galicia, de mediados de 2011.
Y ahora, con el pretexto de la urgencia dada a su tramitación, el otro día se levantaron de la mesa en el debate del plan de dinamización demográfica 2013-2016, que la Xunta se propone poner en marcha para atajar uno de los más graves problemas que padece la comunidad: su enorme crisis demográfica.
Esta hoja de ruta incluye algo más de setenta medidas encaminadas a aportar soluciones a un problema real y estructural de Galicia, cual es el envejecimiento progresivo y la pérdida de población. Como tantas veces se ha dicho, nuestra comunidad se sitúa a la cola en todas las estadísticas demográficas positivas. Y ello, en un país como España que ya ocupa en este ámbito las últimas posiciones del entorno europeo. A este paso, por ejemplo, si no se revierte la situación, de aquí a cuarenta años Galicia podría tener menos habitantes que ¡en el año 1900!
Previo a la redacción del plan que comentamos, la Administración autonómica había realizado una encuesta sobre el cambio demográfico, con la pretensión de conocer los factores que impulsan o retraen la maternidad/paternidad. Y entre sus principales conclusiones, destaca la vivencia de que los ciudadanos gallegos no perciben la verdadera dimensión del problema demográfico;  que la natalidad se concibe como una opción individual, y que la presencia de los servicios de conciliación y de flexibilidad horaria laboral es uno de los factores más valorados a la hora de tener hijos.
Las ayudas económicas y deducciones fiscales eventualmente establecidas no influyen tanto como se pudiera creer en la determinación de la pareja. Pero siempre son bienvenidas y se tienen muy favorablemente en cuenta a posteriori. De hecho, cuando se valoran las condiciones de vida de un país determinado, casi siempre se suele poner de relieve el poco o mucho apoyo en este sentido a las familias y a la infancia. Y aquí, en España, nos queda harto camino que recorrer. Porque, según ha puesto de relieve un reciente informe del Instituto de Política Familiar, en nuestro país hay que tener quince hijos para recibir las mismas ayudas que ofrece Alemania por dos.