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Mientras muchas víctimas buscan estos días la justicia ante las instituciones que les han estafado, otros usan el epistolario para denunciar los abusos. Pueden copiar el sistema: es gratis.

Me llega, a través de internet, la carta que un ciudadano indignado dirige al gran jefe de la Caja de Ahorros del Mediterráneo y como, por un lado, me parece de interés general y, por otra parte, me exime de pensar el tema del comentario de hoy, copio por si alguno se anima a usarla como plantilla a los depredadores de su caja favorita.

No hará falta que les diga a ustedes cómo se llevaban los directivos de las cajas las diecinueve pagas al año, las regalías diarias y los créditos a cero patatero de interés

“Al encontrarme en situación de subempleo y con problemas para pagar la hipoteca –dice el remitente de la carta– me dirijo a usted, como presidente de la entidad, para que me resuelva el problema”.

Y es que este caballero se enteró de que en la Caja de Ahorros del Mediterráneo (ponga usted aquí el nombre de la caja de ahorros que le estuvo guardando/estafando sus escasos euros) todos los miembros del Consejo de Administración habían conseguido de forma rápida importantes créditos a intereses pírricos.

Por eso, escribe: “No le pido cargo un puesto, que ya los repartieron ustedes entre los suyos, sino un préstamo de los que, al parecer, son de normal ‘circulación’ entre ustedes y, así, les pago la deuda, conservo el piso, pago a Hacienda y todos felices”.

No hará falta que les diga a ustedes (desde los confiados al “interés más desinteresado de las cajas” hasta las víctimas de las llamadas acciones preferentes) cómo se llevaban los directivos de las cajas (pongamos la del Mediterráneo… y pongamos a continuación y en fila a todas las demás) las diecinueve pagas al año, las regalías diarias y los créditos a cero patatero de interés y como fueron cerrando el grifo a las acciones sociales (colegio de sordos, la gota de leche, colonias infantiles etcétera ) y, así, poder abrir la manguera –por la parte más ancha– para sus inmorales beneficios.

Pero volvamos a la carta que dio pie a este comentario y que acaba así: “Piénselo usted, señor presidente de la caja, pues me arreglará a mi la vida y a ustedes el cobro de las cuotas de mi hipoteca, además de unas buenas ventajas en forma del requerido incremento del coeficiente de caja. Y todo ello sin ningún riesgo ni costo para ustedes”.

¿Les parece? Solo es papel, sobre y sello.