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El nuevo y flamante secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, realizó su primera visita oficial a Ferrol este pasado lunes. Lo esperaba allí la candidata a la Alcaldía de Ferrol, Beatriz Sestayo. La misma que hace unos meses apoyaba al otro candidato a la Secretaría General, Eduardo Madina, no dudaba en escaparse del Parlamento de Galicia para acompañar sonriente a Pedro Sánchez en su visita a la ciudad departamental. Eso sí, recalcando siempre su compromiso de trabajo, el mismo que le permite saltarse sus obligaciones como parlamentaria. El caso es que Pedro Sánchez llegó a Ferrol y empezó a firmar cheques en blanco a todo aquel que se acercaba a su lado. Prometer es fácil y sencillo. Por eso a Sánchez no le tembló el pulso para asegurar el compromiso del PSOE con la comarca de Ferrol y con Galicia, asegurando que su partido iba a llevar a cabo una apuesta decidida para, una vez que gobiernen, ponerse manos a la obra con la reindustrialización de la comarca. Tampoco tuvo ningún reparo en comprometerse a poner en marcha de inmediato la construcción del ansiado por muchos dique flotante. Sin embargo, lo malo para Pedro Sánchez es que los ferrolanos cuentan por ahora con buena memoria. Y si no, siempre uno puede recurrir a las hemerotecas. Allí a veces los hechos se empeñan en desvestir estas floridas propuestas y promesas realizadas desde la oposición con alegría. Por eso no está de más recordarle a Sánchez que parte del problema del sector naval en la comarca vienen de esos años en el gobierno de Zapatero durante los cuales no se firmó ni un solo contrato de construcción para la factoría ferrolana. O que fue precisamente un socialista, Joaquín Almunia, cuando era Comisario de la Competencia, quien vetó la construcción del dique flotante en Europa. Y que también fue una socialista, Elena Salgado, cuando era Ministra de Economía, quien tajantemente negó la posibilidad de construir el dique flotante con fondo a los Presupuestos Generales del Estado. Pedro Sánchez parece que de todo eso no se acuerda o no se quiere acordar. Así que no le importa nada prometer el oro y el moro a los ferrolanos. Y posiblemente dentro de poco haga una visita a Cádiz en dónde vuelva a mostrar su total compromiso con la comarca y su sector naval. Y luego en Tordesillas de los Infantes si hiciera falta. El caso es prometer.