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Escribo esta columna en medio de la vorágine de un país en estado de consternación tras las últimas publicaciones del “caso Bárcenas”, cuyas notas y sms lo han convertido en el “caso Rajoy”. La documentación de las cariñosas conversaciones del delincuente Bárcenas (denominado expresamente así por el PP en la última sesión del Congreso), otrora honrado tesorero al que “le reservarían el cargo en Génova convencidos de su inocencia”, según informaba un comunicado de la cúpula popular, y el mismísimo Mariano Rajoy ha puesto en jaque no sólo al PP, sino lo que es más grave, a la democracia misma y la estabilidad de un país que no puede permitirse la indolencia del autor de “los hilillos de plastilina”.
Mientras toda España lee atónita los recientes coleteos de un presidente mediocre, silente hasta el insulto, que han llevado a PSOE e IU a exigir su dimisión inmediata, el PP vuelve a despreciarnos con su habitual doctrinario para estúpidos al afirmar que la petición de dimisión que lidera Rubalcaba se produce en connivencia con el extesorero... ese al que Mariano le pide que sea fuerte mientras le da ánimos.
Este país no puede permitirse más la miseria de un gobierno paralizado por el miedo y las investigaciones, por los sms y las anotaciones de cuentas en Suiza, de mercadeo de negocios y sobresueldos mientras extingue los convenios colectivos, privatiza nuestra salud y expulsa a los estudiantes sin recursos del derecho a becas.
Estamos ahora ante el secuestro a la democracia, algo que como pueblo libre no podemos permitir. Ningún gobernante puede permitirse el lujo de destrozar nuestra imagen (que para colmo de males han bautizado como MarcaEspaña), ni nuestra credibilidad que cotiza en los subsuelos en la prensa internacional o estar cautivo a lo que se dirá desde la cárcel de Soto del Real en lugar de buscar soluciones a los seis millones de parados, los desahuciados, los jóvenes, los dependientes. Si el presidente amigo del delincuente no dimite está condenando todo lo que una sociedad decente ha construido, hundiéndonos en un pozo de infamia y vergüenza del que será difícil salir: Rajoy, dimisión.
Beatriz Sestayo Doce es abogada, secretaria
xeral del PSdeG de Ferrol y diputada autonómica