NAVANTIA Y EL MINISTRO MONTORO
En plena manifestación de los trabajadores de Navantia en Santiago para reclamar carga de trabajo para los astilleros ferrolanos, las declaraciones del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, sirvieron ayer, más que para calmar la situación de indefensión en que se encuentra el eje motriz de la actividad industrial de la comarca ferrolana, para tensar todavía más los ánimos. No se puede entender cómo un ministro del Gobierno postula exclusivamente los acuerdos con Pemex como la panacea a la crisis de las factorías públicas gallegas. Pero mucho menos que, en contraposición a lo afirmado por Navantia y la propia Sociedad Estatal de Participaciones Industriales –ambas dependientes del Ejecutivo central–, afirme ahora que tampoco se “descarta” el dique. La indefinición del Gobierno central alimenta más que nunca una incertidumbre dirigida exclusivamente a los afectados –que somos todos–, que ha ganado peso, poco a poco, en los últimos meses y que está lejos de aliviar la sensación de desamparo en la que se encuentra una comarca con una tasa de paro del 28 por ciento, dos puntos por encima de la media estatal. Pero también alimenta la constatación de que la salida a la crisis del naval en Ferrol está tan lejos de conocerse ante la seguridad de que, o bien el ministro no tenía referencias de la decisión de Navantia sobre el dique, o bien, y lo que es peor, que poco o nada se hace en Madrid para solucionarla.
