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Simulación continuada

¿Recuerdan lo de simulación en diferido…? Pues continúa la simulación.
Al margen de la propaganda oficial, el optimismo suicida, unido al voluntarismo suicida  de los responsables del gobierno, la realidad – y en Galicia tenemos pruebas tangibles – nos pinta un panorama desolador. Cae el paro pero no despega la creación de empleo pues la afiliación a la Seguridad Social no alcanza a 27.000 trabajadores. Los contratos indefinidos no llegan al siete por ciento lo que descoloca los planes ¿reformistas? del gobierno.
Además la mitad de las altas en la Seguridad Social son de autónomos con lo que el resumen de estas cifras cantadas con el mismo énfasis que los premios de la lotería es, siendo realista, que se trata de empleo de baja calidad y, en buena parte, estacional.
¿Pruebas…? Una encuesta a pié de micrófono, divulgada por la SER, sin valor estadístico, naturalmente, pero con alto grado de espontaneidad, deja elocuentes ejemplos: una joven declara recibir cuatrocientos cincuenta euros al mes, como socorrista en una piscina, trabajando siete días de siete cada semana y en horario entre ocho y diez horas mientras un oyente de 26 años confiesa que, como taquillero y algo más, cobra setecientos euros en un cine de Madrid por tareas que le ocupan no menos de diez horas… Son dos ejemplos a los que se les puede añadir una coletilla: Cospedal y Mariano entre y otras cosas “se llevan” salarios que suman entre cuatrocientas y quinientas veces la de estos nuevos trabajadores…
Pero es que además, y eso no lo cuentan en Moncloa, los recortes en ayudas sociales reducen la cantidad que destina el Gobierno a pagar la factura del desempleo. La protección a los parados, en cifras, se redujo un 4% mientras las ayudas a la banca suponen 12 puntos del PIB.
Según la voz autorizada de Joaquín Estefanía, economista y periodista de reconocido prestigio, que añade “de los 125.000 millones para la banca en dificultades ya se han perdido 40.000 millones. Compárense estas cifras con las que se van a invertir en un paro juvenil desbocado…”
Pues, queridos amigos, pese a la cruda realidad el gobierno se instala en un optimismo que roza el suicidio (¿o es una inconsciente calculada?) pues ningún indicador permite certificar que la crisis tocó fondo y que empieza la recuperación.
Y es que continúa en la simulación, la trampa, el engaño.