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Besteiro: Falar non ten cancelas

PRODUCEN sonrojo e irritación algunas manifestaciones de los llamados líderes políticos que se creen dotados de poderes sobrenaturales para discernir sobre cualquier materia y teorizar con argumentos torticeros. Está bien que procuren dejar en evidencia a sus rivales y que ejecuten ejercicios circenses para descalificar a los opositores pero sin rebasar los límites del sentido común. En las últimas horas Gómez Besteiro, acreditado secretario xeral de los socialistas, no tuvo empacho en colar dos ruedas de molino al asegurar que las alcaldías de Lugo y Ourense podían seguir en manos de su partido pero que el PPdeG iba a perder las de A Coruña, Santiago y Ferrol, en especial las dos primeras por los casos de corrupción en que están involucrados ambos concellos. Obvia el esgrevio dirigente que en las capitales de Lugo y Ourense, donde gobiernan los suyos con la asistencia matemática de los nacionalistas, las corruptelas son tan frecuentes y onerosas como en el resto y ha de aplicar idéntico silogismo que para los municipios de la competencia. Hablar por hablar con tal de cubrir huecos en la sección de figurines de los medios es una moda que lucen quienes  carecen de material didáctico en el buzón de salida de su mensajería.

Demasiadas ausencias en la recepción constitucional

LA cita constitucional madrileña bajo el manto protector de la Monarquía y del Gobierno de turno ofrece cada año más ausencias sustantivas. La ladera izquierda del penacho político estatal hace novillos, buena parte de los presidentes autonómicos tiene a la misma hora ineludibles obligaciones patrióticas en sus feudos y los esquejes nacionalistas periféricos huyen de la caduca convocatoria centralista. En las horas previas al protocolario cumio institucional, agudos expertos opinaron sobre la necesidad de reformar la Carta Magna. La gran mayoría recomienda una revisión de chapa y pintura para adaptarla a los tiempos que corren. Hay partidos políticos que propugnan una renovación a fondo, sin especificar demasiado los nuevos contenidos. Rajoy prefiere no entrar a saco en el viscoso tema, determinar antes lo que se quiere modificar y sumar el más amplio consenso para llevarlo a cabo. Si tarda mucho en iniciar los trámites el cambio vendrá desde la calle…

La crisis del Depor requiere mucho tino

LAS derrotas consecutivas del equipo y la marea futbolística desatada por la muerte del forofo ultra a las puertas del estadio Vicente Calderón, tras ser molido a palos y lanzado a las gélidas aguas del río Manzanares, amenazan con llevarse por delante al presidente y al entrenador del R.C. Deportivo. Los Riazor Blues, desterrados de su alojamiento habitual en Riazor, plantan cara a la directiva con concentraciones callejeras, esquivan las cauciones antiviolencia y redactan truculentos comunicados contra todo quisque. Afirman que fueron objeto de una salvaje y criminal emboscada en Madrid y están acosados en vez de defendidos por federativos, jugadores y prensa. El míster Víctor Fernández enjuicia con prodigioso escapismo la desfeita ante el Málaga, que achaca a la atmósfera enrarecida que se respira y al ambiente contaminado de autodestrucción que jamás ha visto en sus muchos años de adiestrador. De pasada citó la mala puntería de sus arietes. Con la grada en ebullición, las elevadas deudas bancarias y hacendísticas, los siareiros radicalizados y la amenaza del descenso de categoría Tino Fernández tiene que hacer honor a su fama y a su nombre y actuar con mucho tino…

Vuelve el robo de gasóleo

EN este largo puente hemos visto a los camioneros agrupados en las áreas de servicio y descanso de las estradas lucenses. No se trataba de una manifestación de protesta de la patronal Tradime, ni de una cita navideña para entonar villancicos patrocinados por la Dirección General de Tráfico: montaban guardia para evitar que continúen robándoles el gasóleo. Cuentan que en 72 horas forzaron los depósitos de siete tráileres y se llevaron el combustible. Los cacos, que actúan por temporadas y aprovechan los descansos de los vehículos, viajan en furgonetas repletas de bidones, rompen los tapones de los depósitos, extraen con una bomba el combustible y lo trasvasan a las garrafas. Los conductores creen que son colegas que atraviesan dificultades económicas y piden más presencia policial. La picaresca de supervivencia se ha adueñado del mercado.