Ma non tropo
Me dicen que un elemento del Ministerio del interior (probablemente elegido por sus extraordinarias dotes humanitarias), ha dicho tal que así: “La experiencia me dice que esos alambres sólo causan erosiones leves”. No sé cuál será su experiencia, que no menciona, pero si le pasaran los alambres por el forro de lo que pienso y callo, quizá cambiara de opinión, cuando el susodicho forro no sirviera ni para echarle unas suelas a sus zapatos.
No sé con qué intención, creo que a los alambres les llaman “concertinas”. Quizá por los conciertos que dan quienes las prueban en sus carnes. Habría que oír al elemento ese cantar la Traviata, erosionado con un repaso de concertinas por sus cuerdas inguinales, comprobar si afinaba, era capaz de modular la voz o pedía pan por señas. Quizá su potencia de voz se viera incrementada, aunque sin llegar a forte, ma non tropo. Sí, me gustaría un huevo oírle en pleno concierto.
