DIPUTACIONES
La Federación Galega de Municipios e Provincias cerró ayer las jornadas organizadas con motivo de su 25º aniversario con un debate en torno a las diputaciones, entes administrativos que están en el punto de mira del debate político. Como sucede con otras muchas cosas, a las diputaciones se las ama o se las odia. Quienes las aman –entre ellos los tres ponentes que ayer participaron en la mesa redonda– destacan, sobre todo, su papel de colaboración con los ayuntamientos pequeños, muchas veces incapaces de prestar servicios por sus propios medios. Quienes las odian hacen especial hincapié en el mecanismo de elección de sus diputados, alejado de la democracia directa. Parece que los tiros de la reforma propuesta por el Gobierno van no solo por mantenerlas sino por darles mayor protagonismo, pero no cabe duda de que también es el momento de introducir cambios.
