Son un caso, oiga
¿Otra vez el lío de Bárcena? Pues no. ¿Nos contará de nuevo los líos del PP? No. Palabra. Incluso no les repetiré que “estos brotes verdes” que observan Mariano y su tropa tienen una traducción muy trágica en esta bendita tierra: más horas y menos sueldo al renovar los convenios en Galicia.
Los brotes verdes son para los empresarios, que ya lo anunció la ministra doña Fátima. Y ellos le han pedido a Mariano más. Por cierto, ¿no parece obsceno que les explique sus planes a los empresarios y no a los parlamentarios?
Tampoco voy a darle la murga con otro asunto que deja en mal lugar a don Alberto, el presi de la Xunta. Y es que su Gobierno es el segundo de España en el tour que señala el déficit y también el subcampeón entre las autonomías más morosas con sus proveedores.
Quería hablares hoy, queridos amigos, de una noticia que, precisamente, quedó ahogada entre los asuntos de Bárcenas, los sobresueldos del PP –el mayor lío de los últimos siglos– o el veraneo de Mariano. Y es que, nuestros ministros –los de Madrid, capital de la corte– no van a clase todos los viernes que hay Consejo de Ministros. Bueno van… pero se marchan. Se ausentan en las deliberaciones. Y es que Santamaría, Guindos y Cañete se fueron de muchas reuniones por coincidir sus intereses, o los de sus familiares, con los asuntos a tratar.
Una pues su marido trabaja en empresas bendecidas por el Gobierno; otro por sus relaciones con Pricewaterhouse, una entidad que tiene algún que otro “chollo” con nuestro país. Otro su familia vende gasolina en la bahía de Algeciras a través de barcos-cisterna. Se trata de combustible libre de impuestos… y a Mariano, mientras, que lo registren, pues, al parecer, eso de registrador de la propiedad (funcionarios que cobran con IVA) aquí tiene bula. Y otros más: la presidenta del Parlamento gallego justificó las deducciones que Hacienda hace a los parlamentarios pues todos los profesionales ¿? se lucran de las mismas ventajas. Y puso un ejemplo peregrino: “Los módicos, los arquitectos, otros profesionales deducen el cambio de ruedas”.
Así nos tienen. Queriendo que la ciudadanía comulgue con ruedas de molino. O de automóvil de parlamentario. Ya hemos conocido a alguno que cobraba por ir en el coche de un colega y, aún así, pasaba los kilómetros.
Que casos ¿verdad?
